Te quiero.

Cuando digo que te quiero, me gusta que suene fuerte, me gusta decirlo en alto porque quiero que todo el mundo sepa cuando empecé hacerlo.

No puedo decir que te quiero desde el primer momento que te conocí  pero si puedo decir que, desde el minuto cero empecé hacerlo.

A veces, me imagino que hubiese pasado , si aquel 25 de mayo de madrugada ninguna de las dos hubiésemos dado un paso, una pidiendo un cigarro y la otra decidiendo acercarse sin miedo a perder, todavía recuerdo aquella noche ,metidas en un Seat león escuchando música a altas horas de la mañana, recuerdo aquella noche como una de las noches más bonitas de mi vida, y no, no hablo de un paisaje  exacto para decir que era bonita, hablo de ti, de lo preciosa que estabas esa noche incluso con el pelo revuelto y los ojos cansados de no haber dormido la noche anterior . Puede que llevásemos un par de copas de más una más que otra, y quizás los nervios estaban a flor de piel, creo que eso se notaba cada vez que nuestras miradas se cruzaban e intentábamos disimular la sonrisa cantando la canción que aparecía en el momento.

Todavía recuerdo la primera vez que se me erizó la piel, ni si quiera hizo falta un beso, o una caricia, hablo de cómo me mirabas, de cómo te miraba, hablo de todas esas veces que nuestras miradas se cruzaban y sentía como mi corazón palpitaba al ritmo de tus pestañas.

Nunca me hizo falta besarte, para saber que tú eras aquello que necesitaba en mi vida, y por supuesto nunca me hizo falta decirte te quiero, porque yo ya lo sabía.

Pocas veces he tenido miedo a lo largo de mi vida, y sí, durante mucho tiempo atrás tuve miedo, tenía miedo de enamorarme de nuevo, de volver a querer a alguien, pero sin darme cuenta, te empecé a querer, y a día de hoy, creo que incluso me enamoré del miedo.

Me enamoré de lo simple, de las letras que formaban tu nombre, del sonido de tu risa incluso de la forma en la que pestañeabas.

Ojalá algún día me pregunten sobre esta historia, tengo ganas de contarle al mundo como me enamoré sin importar si algo se rompía, tengo ganas de explicarle al mundo, que a veces para ganar tenemos que perder, yo me di cuenta, que aquel 25 de Mayo gané y también me enamoré.

Y lo mejor de esta historia, es que empezó pero nunca podré contar el final.


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